domingo, 2 de marzo de 2008

Droga

Domingo improbable, nominal, perdido entre papeles secos, ventanas cerradas y mal café.

La tarde se va a la mierda ante la mirada impávida del monumento a Maceo en G y Malecón cuyo caballo mueve la cola de bronce quizá para darme aliento, o seduciéndome para que juntos nos robemos el diamante defectuoso en la torre de Casa de las Américas.

Lo siento, no puedo salir a jugar, estoy castigado.

Es el hastío, que me gana. Aparto cristales, remodelo la música. Dejo que Djavan se entienda con las luces de sodio, con las voces y las campanas y con el ruido del tráfico urbano, él sabe...

"Açaí
Guardiã
Zum de besouro
Um imã
Branca é a tez da manhã"

Ya no me herirá igual de fuerte la página en blanco...