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Hoy te regalo un libro que (igual que yo) no es como los otros.
Diario de una Ciudad navegada...
En el portal del Chaplin acampaban los Nibelungos, esa tribu de espectros bajados de
Heterogénea congregación, Babel de subculturas, edades, credos. Los Nibelungos no descienden de un tronco étnico único, son la conjunción de muchas nacionalidades: Jubilados, Estudiantes, Freakies, Vampiros, Masturbadores, Enamorados, Locos…
"Tuvo la distancia un corazón, no sé por qué razón, quedó cubierto por las aguas. Creo que vivía enamorado y solo, pero su amor fue una hoja que el caudal llevó.
La vida pasa así, como los ríos que hacen su camino desigual y largo.
Quiso refugiarse en un rincón del tiempo que pasó, como las aguas de los ríos, pero recordando se ha quedado, lejos, hablando solo del dolor y de empezar de nuevo.
La soledad es también como los ríos que hacen su camino desigual de piedras en el fondo y ancha realidad que quedará sin agua"
Mi maletín cayó de un avión que cubría la ruta entre San Juan de Puerto Rico y Nueva York. Por eso habla en spanglish y le mira el trasero a las mujeres y jura “por su bolsa madre” que Carlos Santana es el mejor guitarrista del mundo.
Mi maletín prefiere que le llamen “bolso” aunque suene femenino, porque para él “los maletines son sacas rígidas y estiradas, pobladas de papeles y poseída por un ejército de hombres de camisas a cuadros, que nunca corren riesgos o suben al autobús” y mi maletín es, por sobre todas las cosas, un aventurero.
Mi maletín (yo le sigo llamando así, solo por verle rabiar) es un microcosmos dormitando dentro de una nebulosa de lona negra.
Mi maletín, por el que vagan libros viejos, papeles anónimos y la novela en ciernes que me catapultará a la fama, las revistas de un chicano profesor de
Mi maletín, mi escudo, mi morral, mi almohada y cobertor, mi Sancho Panza, mi Cueva de las Maravillas, mi Teddy Ruxpin…
Los parques no corresponden al dominio de este mundo. Son países en sí mismos, ciudades de otra dimensión en la que las magras reglas que rigen la existencia diaria rehúsan aplicarse.
Así, cuando palidecen los bancos y los árboles se tornan serios, estos rincones de la fantasía robados al cemento y las avenidas grises, se pueblan de criaturas míticas: amantes, bandidos famosos o anónimos, bestias y trasgos, depredadores y carroñeros, galanes y asesinos.
