viernes, 22 de febrero de 2008

La Cosa Perdida...

Esta mañana un click erroneo (bien se sabe que los marinos con pata de palo somos bastante neófitos en esto de "navegar" por la Red) me lleva de regreso a las páginas de Shaun Tan:

http://www.mirroroftheworld.com.au/imagination/begins/lostthing/pagebypage.php


Hoy te regalo un libro que (igual que yo) no es como los otros.

jueves, 21 de febrero de 2008

Proyección

En el portal del Chaplin acampaban los Nibelungos, esa tribu de espectros bajados de la Luna. Se apretujaban bajo la lluvia de faros, añorando la oscuridad de las Salas, pues es el de los Nibelungos el más nocturo de los pueblos. Sombra que en las Sombras a las Sombras va…

Heterogénea congregación, Babel de subculturas, edades, credos. Los Nibelungos no descienden de un tronco étnico único, son la conjunción de muchas nacionalidades: Jubilados, Estudiantes, Freakies, Vampiros, Masturbadores, Enamorados, Locos…

Esa ralea, en comunidad aletargada sobre las losas de mármol, soñando sus pantallas de plata. Espera…

Al fin se enciende la luz mínima de la taquilla, alguien descorre el pestillo a las puertas de vidrio. Comienza…

miércoles, 20 de febrero de 2008

Distancia

Ayer, mientras esperaba un omnibus en una hastiada parada, un conductor distraido me arrojó esta canción por la ventanilla:

"Tuvo la distancia un corazón, no sé por qué razón, quedó cubierto por las aguas. Creo que vivía enamorado y solo, pero su amor fue una hoja que el caudal llevó.


La vida pasa así, como los ríos que hacen su camino desigual y largo.


Quiso refugiarse en un rincón del tiempo que pasó, como las aguas de los ríos, pero recordando se ha quedado, lejos, hablando solo del dolor y de empezar de nuevo.


La soledad es también como los ríos que hacen su camino desigual de piedras en el fondo y ancha realidad que quedará sin agua"


No fuí al Mella la noche del "Alguien me habló de amor" y solo tengo recuerdos borrosos de haber visto a Xiomara Laugart en la TV en los 90's, pero me apunto inevitablemente bajo la bandera del que diga que tiene "la voz más profunda y devastadora que haya resonado jamás en esta Isla". Sus canciones son himnos inevitables desgarradores, deben ser cantados de pie y firmes, como un canto de batalla, porque también eso es el amor.

Starbuck

Mi maletín cayó de un avión que cubría la ruta entre San Juan de Puerto Rico y Nueva York. Por eso habla en spanglish y le mira el trasero a las mujeres y jura “por su bolsa madre” que Carlos Santana es el mejor guitarrista del mundo.

Mi maletín prefiere que le llamen “bolso” aunque suene femenino, porque para él “los maletines son sacas rígidas y estiradas, pobladas de papeles y poseída por un ejército de hombres de camisas a cuadros, que nunca corren riesgos o suben al autobús” y mi maletín es, por sobre todas las cosas, un aventurero.

Mi maletín (yo le sigo llamando así, solo por verle rabiar) es un microcosmos dormitando dentro de una nebulosa de lona negra.

Mi maletín, por el que vagan libros viejos, papeles anónimos y la novela en ciernes que me catapultará a la fama, las revistas de un chicano profesor de la A & M University y todos los vestigios de mi mundanidad: una caja de mentitas mojadas en la lluvia, mi cepillo de dientes, un puñado de preservativos sueltos y un boleto del Festival anterior, trastocado en involuntario marcador de mi diccionario de francés.

Mi maletín, mi escudo, mi morral, mi almohada y cobertor, mi Sancho Panza, mi Cueva de las Maravillas, mi Teddy Ruxpin…

martes, 19 de febrero de 2008

Graffitti


Navegando paredes me encontré este cartel:

"Quiero hacerte lo que la Primavera le hace a los Cerezos"

Nunca en mi vida he visto un cerezo y la primavera me es tan ajena como la sutilidad que requiere en esta tierra el distinguirla del verano, pero igual, te trajo a mi memoria pues yo también deseo verte florecer.

Así, a falta de flores, te regalo muros.

Trampas del Tiempo...

Los parques no corresponden al dominio de este mundo. Son países en sí mismos, ciudades de otra dimensión en la que las magras reglas que rigen la existencia diaria rehúsan aplicarse.

En los parques, por ejemplo, todos los días son soleados, a despecho de este clima ecléctico (como todo lo nuestro) que nos gobierna. Son el Nunca-Jamás de infinitos Peter Pan de rodillas raídas y sonrisa amplia, que vienen con sus guantes, balones, raquetas, poodles, libros coloreados, cometas, chivichanas, cuadernos; a debatirse entre olas de entretenimiento.

Solo en los parques tienen solución los problemas de álgebra, solo en los parques puede lucir soleada la poesía de Cesar Vallejo, solo en los parques los Heathcliffs y las Catherines viven felices para siempre.

Pero más poderosa es la noche, en la que desciende el Largo Hechizo…pues todos los parques de la Verdadera Ciudad son bosques encantados en los que los Hermanos Grimm no se atrevieron a aventurarse.

Así, cuando palidecen los bancos y los árboles se tornan serios, estos rincones de la fantasía robados al cemento y las avenidas grises, se pueblan de criaturas míticas: amantes, bandidos famosos o anónimos, bestias y trasgos, depredadores y carroñeros, galanes y asesinos.

Los parques, esos modestos imperios de la magia, son puertas por las que la Ciudad se fuga de sí misma…

lunes, 18 de febrero de 2008

Habana 7 y 15 pm.


La Ciudad, esa falacia de los geógrafos, es apenas una construcciónde los sentidos cercana al espejismo...

La Ciudad es una carcasa magra dentro de la cual, como un caracol de luz se esconde la Verdadera Ciudad.

La Ciudad somos nosotros, los que la habitamos diluyéndonos en sedimentos de memoria que las paredes atrapan.

La Verdadera Ciudad: esta de personas cabalgando los muros simples, es móvil (como en algúna historia de Jonathan Swift), muere y renace a cada segundo, tiene piernas y alas y sueña (¿acaso se equivocaban los poetas?) y recuerda.

Se revela apenas a los Elegidos, a los que salimos a buscarla tras el antifaz de ventanas que la oculta...

Esta Bitácora que te dedico a tí; soñando quizá seducirte para que salgas de mi mano, volando sobre los techos raidos, a cazar esa huidiza Utopía de la que te hablo; es apenas el recuento de mi transcurrir por calles, a guisa de trasnochado Marco Polo.

No escondo mis intenciones, la Ciudad y Yo te hemos deseado desde hace mucho, te acechamos bajo nuestras máscaras cotidianas: un transeunte que pasa, una tonada que escapa de las ventanillas de un auto, la risa del mar en las tardes. Demasiado hemos esperado ya...

Vengo, entonces, a mostrarte la Ciudad que soy bajo mis pasos...