viernes, 28 de marzo de 2008

Imputaciones que hacerle a Borges

I

En la cima de la Verdadera Ciudad, el día 174 de un año bisiesto, el Aleph se manifestó en el mármol de un banco mínimo y abandonado en la inmensidad de una explanada afuera del colegio de La Salle, en la Iglesia de Jesús del Monte.

¿Quién puede fumarse en paz un beso lunar o inventarse Odas Mínimas, con la Ciudad transpirando sus luces entre bocanadas de smog necesario?

Tendida, Desnuda, no pudo Goya pintarla así...con el filo del alba en los ojos.

II

Bajo la Verdadera Ciudad y quizá solo por un segundo, el Zahir fue, a todas luces, el par de ojos negros de una Muchacha sentada en una larga canoa de piedra fundida.

Anochecía...