Consigno de esta manera mi epifania. Era el Bajo G de los geógrafos, aquel para turistas, locos, amantes obscenos, obreros de la palabra. El G de las fuentes áridas y los zapatos de bronce olvidados.
Las 19:12 h: En Calzada y G, entre el Hotel Presidente y el Ministerio de Relaciones Exteriores, justo detrás de lo que fuera estatua de Tomás Estrada Palma hay existe una fuente y sobre esa misma fuente, sentado en una postura imposible, creí ver a un niño de unos 10 años con un saxo tenor en las manos.
Epifanía sí, visión profética si se quiere...
Un niño de ojos pícaros, con camiseta de boxeador y la cara de Ignacio Villa, que se desvaneció en el aire simple, entre un aplaudir de pies descalzos.
Fue solo y cuando arribé a salvo al muro del portal del Hotel, cuando la nota pícara del saxofón logró alcanzarme...
Profecía entonces...
Día de Navegación
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2008
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- ► 16 marzo - 23 marzo (3)