miércoles, 2 de abril de 2008

Cuento Gótico

Era el final, el Enemigo Público No. 1 fue sacado a rastras de su inhóspita celda. Sus verdugos lo desnudaron y le hicieron vestir las infamantes ropas azules de los condenados, le encasquetaron una gorra de Industriales y lo lanzaron sin contemplaciones a la Plaza, abandonándolo al furor de las masa homicidas.