martes, 26 de febrero de 2008

21:06

Las luces han muerto de inanición y en mi cuarto chirría un Haiku, ya saben uno de esos insectos endecasílabos, abro la gaveta en la que parece haber hecho campamento y lo dejo que escape de un salto:

“Incluso en mi ciudad duermo ahora como un viajero.”

Tal y como imaginaba, era enorme